Mermelhada
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21 febrero 2012
Publicado por M.

Paris mon amour

Anoche me puse a mirar este libro y me entraron muchas ganas de estar en París de nuevo, de pasear, ver museos y de cenar en el balcón viendo la torre Eiffel brillar. La viva prueba de que se puede trabajar ocho horas al día y pasarlo tan bien como para querer repetirlo. Con ese trabajo incluido y las clases de español y todo.

Creo que estas son las últimas fotos que me quedaban por mostrar (y son las que más me gustan). Aunque nunca se sabe, puede que encuentre más y dentro de un tiempo, cuando me entre la nostalgia, vuelva al ataque con el París de mis amores. ¿Cómo se puede ser tan bonito? :)

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Categoría Fotografía


Publicado por M.

Actualizando

Se supone que actualizar wordpress tarda muchísimo y por eso hay quien te recomienda que, mientras se actualiza, te pongas a leer algún libro que hayas estado dejando durante meses o que te sientes tranquilamente a ver pasar el mundo. Como no tardó casi nada, no tuve tiempo de tirarme en la cama a seguir leyendo The Help ni a ponerme a mirar por la ventana a ver pasar los coches y sus historias. La tercera recomendación es dedicarle una entrada a la actualización, así que eso es lo que estoy haciendo: gracias, blog, por resucitar pronto tras ese momento en el que creí que no volverías, y gracias a Abel por ayudarme a revivirlo.

Lo bueno es que ya está listo…Lo mejor es que los cambios solo los veo yo ;)

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20 febrero 2012
Publicado por M.

Malos Malísimos

Los rufianes, esos malos malísimos, se interponen en tu camino para que desarrolles la trama de tu personaje. Está bien encontrarte con algunos para que te desafíen y no te aletargues. Al fin y al cabo, todo en esta vida consiste en superarse. Es mejor tener malos que en el fondo sean inofensivos y que puedas dejar atrás, pero a veces se empeñan en quedarse e interrumpirte una y otra vez. No te conviertas nunca, nunca, nunca en el malo de otra historia. Ya hay demasiada gente infame que tapa las calles de piedra con más piedras. No hacen falta más: es suficiente con los que existen… y con los que nos inventamos.

Que, por cierto, son los que más insisten en reaparecer en nuestra historia y los más difíciles de vencer.

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14 febrero 2012
Publicado por M.

Berlín

El mes pasado perdí todas las fotos de Berlín que tenía en el portátil…pero por suerte me quedan las que hice con la Holga. Y la verdad es que en estas fotos la ciudad me gusta mucho más ;) Será la magia de la fotografía analógica y el blanco y negro, que lo hace todo más bonito (¿será también que con una cámara más chica me atrevo a hacer más fotos?).

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Categoría Fotografía


Publicado por M.

Farewell, mein lieber Herr

Los últimos días en Colonia fueron los más fríos de todo el tiempo que pasé allí. Los lagos se congelaron y la gente se cargó los patines de hielo al hombro y se fue a disfrutar del sol de invierno. Atravesamos varios parques cruzando el lago sólido, uno de ellos muy rápido en cuanto escuchamos que las grietas empezaban a crujir de una manera que parecía que íbamos a terminar nadando en las aguas heladas de Colonia. Pero no importó el frío ni los resfriados porque estaba tremendamente bien acompañada por Los Chicos Que Se Ponen Guapos Para Verme.

Los cinco meses en Alemania se pasaron volando, y ya tenía ganas de volver, pero ahora me resulta rarísimo escuchar a todo el mundo hablar mi mismo idioma, decir “perdón” en español si me choco con alguien y ver a la gente de esta ciudad tan igual a como la dejé, ocupada con sus bodas y semanas santas (hoy fue el primer día de contacto directo en transporte público y ya escuché conversaciones sobre esos temas).

No es que me haya cambiado la vida, ni mucho menos, porque ya estoy acostumbrada a ir y volver y a pasar temporadas en lugares diferentes. Descubrí que me estoy acostumbrando a despedirme: antes era todo un drama digno de los mejores escenarios. Ahora sé que voy a estar bien pase lo que pase, así que antes de irme me pongo un poco nostálgica pensando en la rutina que me construí y sonrío pensando en cosas que me cambiaron y que dentro de unos años voy a recordar con ternura, como la cafetería de los miércoles con mis compañeras, los panes de queso del lidl o el helado gigante que se le había caído a Dios sobre un edificio de Neumarkt. En todo eso pensé el viernes mientras veía el atardecer desde la ventana del tren que me alejaba de Colonia.

Farewell, mein lieber Herr… It was a fine affair but now it’s over! Auf Wiedersehen, mein Herr. Es war sehr gut…und vorbei.

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Categoría Fotografía Personal

23 enero 2012
Publicado por M.

As terrifying as terror is…

Anoche tuve un montón de pesadillas. No recuerdo exactamente qué pasaba, pero tuve esa certeza nada más abrir los ojos. Es una de esas cosas que se sienten al despertarse, de la misma forma que uno sabe cuando tiene que bailar para poder seguir viviendo o cuando se tiene fiebre (aunque todos los que te toquen la frente te digan que no).

No recuerdo nada de lo que pasaba en las pesadillas, pero sí recuerdo haberme despertado y, estando en duermevela, haberme puesto muy nerviosa pensando que tenía que seguir el camino de baldosas amarillas. No importa lo que pasara ni en sueños ni en la realidad, iba a encontrar la solución siguiendo el camino y yendo a buscar al mago de Oz.

Así que hoy vi la película y seguí con Dorothy el camino de baldosas amarillas hasta que me di cuenta que todo esta en mí. Puedo esperar a que alguien que yo crea que está lleno de magia reconozca mis poderes otorgándome un símbolo, un ancla, algo de lo que no me desprenda nunca y me haga pensar que voy a ser lo que quiero mientras lo tenga…o puedo creérmelo, no esperar, hacer magia con mis propios pies y que me lleven a donde yo quiera.

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Categoría Personal

14 enero 2012
Publicado por M.

Cosas que me gustaron hoy

Últimamente al final del día, cuando estoy metida en la cama y a punto de dormiré, pienso en qué cosas me gustaron del día que estoy terminando. No tienen por qué ser solo grandes cosas, sino también detalles o curiosidades que me parecieron mágicas. Todavía me queda un rato para acostarme (no mucho, unos 15 minutos o media hora), pero tenía ganas de contarlo.

¿Alguna vez vieron un coche de recién casados? Yo hoy vi uno en el centro, acompañado por una caravana larguísima de coches detrás, todos tocando bocina y haciendo mucho ruido. Eran tantos coches y tal la conmoción que de repente toda la gente que iba caminando por la calle se quedó parada. Cuando se empezaron a dar cuenta de lo que se trataba, nadie frunció el ceño. Todos sonrieron y se rieron (sobre todo al ver a algunos de los ocupantes de los coches asomando la cabeza por la ventanilla), y siguieron así incluso unos segundos después de haber recuperado el movimiento y de que los novios y la caravana se hubieran alejado. Bueno, ellos y yo. La felicidad es súper contagiosa, y me emociono de solo pensar que mientras hago cualquier cosa sin importancia hay alguien que está teniendo un momento inolvidable.

Todo eso pasó de camino al centro en busca de un par de plumas y tinta de colores para que mi cuaderno tenga un toque de color. La tinta negra es mi favorita, pero ya hacía falta un cambio. Me encantó elegir los colores y volver a casa corriendo para probarlos.

Después de probar los colores Abel me mostró esto:

Kawaii Beauty and The Beast

Y desde entonces sé que mi día no puede mejorar.

Imagen: Kawaii Beauty and The Beast

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Publicado por M.

Carta a mi yo del pasado

Mer:

No te voy a negar que pasó mucho tiempo, pero por fin nos volvemos a encontrar. Prestame atención, pero no dejes de hacer lo que estás haciendo: leer, escribir o mandarte mensajes con alguien que está en el otro extremo del país o del planeta o de la galaxia. Si estás haciendo otra cosa que no sea eso, dejalo. Dejá de preocuparte por tener que leer en voz alta en clase, sobre todo si estás en la última fila y no te escuchan y te piden que repitas las cosas. No te hace falta gritar para que te escuchen. Tu mezcla de acentos es perfecta, no te avergüences. Hablás como hablás y, si cambia, va a ser con el tiempo. Además, tu mezcla de culturas te va a venir genial cuando empieces a estudiar. Cuando cierta profesora te diga que no leíste ni viajaste ni poco ni lo suficiente, no le hagas caso. Sabemos que no es verdad, aunque tardes en darte cuenta. Dejá de alisarte el pelo. Cuanto antes lo hagas, antes va a poder ser él mismo y antes va a dejar de ser tan rebelde.

No dejaste de jugar a las muñecas a los 10 años cuando todos tus compañeros se reían de vos porque te gustaba demasiado. No escondas la muñeca que te compres a los 14 porque va a ser la última.

No desconfíes de la gente que está a tu alrededor, quieren ayudarte a que sobrelleves mejor las cosas, a que no tengas una carga tan pesada. Sé que no te gusta que, después de todo, te traten como si tuvieras cinco años, pero solo están intentando protegerte de hacer cosas que no le corresponden a una chica de tu edad.

No te pierdas la fiesta y la cena de fin de curso. La situación es un poco inestable y coincide con otra fecha importante, pero no te la pierdas, se pueden hacer las dos cosas. No estudies tanto matemáticas…vas a cambiar de opción en mitad del examen de selectividad, vas a sacar un 2 y eso va a ser que elijas una carrera que va a hacer que conozcas a un montón de gente increíble.

Mirá a tu alrededor. Hay un chico que era muy amigo de otra amiga que se va a convertir en alguien imprescindible con el que charlar de lo bueno y de lo malo. Pasá más tiempo con él, abrazalo más, vean más películas y más ropa juntos, porque cuando se vaya a estudiar a otra ciudad lo vas a extrañar.

Casi todo va a estar bien al final, pero no te preocupes si algunas cosas no lo están aunque hayas luchado mucho. Aceptalo, hacé lo que puedas, pero no te sigas perdiendo en las luchas de otros. A veces intentar salvar a alguien es como si la otra persona se tirara al mar con un ancla y no quisiera soltarte el brazo. No dejes que te hundan.

Reíte más, mucho más, bailá todas las mañanas antes de salir de casa. Eso te hace sentir mejor, te lo aseguro.

Cuando estés sentada en un banco con los demás durante el descanso de una de tus primeras clases de alemán, no digas que te encantan los gatos y que tu color favorito es el violeta. Tu forma de querer es un poco radical, pero tenés que dejar de obsesionarte con la gente. No es sano.

Tengo que felicitarte por una cosa: tus retos. ¿Esos pequeños retos que te ibas poniendo, como ir a un concierto aunque te matara la vergüenza, o ponerte la ropa que te gusta? Van a dar resultado. No. Lo. Dejes.

Cuando te quieran acompañar a casa después de que todo se haya terminado, decí que no. No es justo para nadie. Si no estás convencida de algo, no lo hagas. Confiá en tu instinto porque va a saber decirte qué cosas valen la pena como para que te convenzas de hacerlas. La verdad es que no te va a costar identificarlas, pero no seas terca queriendo nadar contra TU propia corriente.

No te quejes de tener que trabajar en grupo. A estar con gente se aprende estando con gente, y además en uno de los primeros vas a conocer a una de las mejores mujeres del mundo. Decile que querés ser como ella. No se lo va a tomar en serio y te va a decir que ni lo intentes, pero lo tiene que saber.

No caigas en las redes de esa artista. Son más problemas de los que a todos les hacen falta y tanta deshonestidad no vale la pena.

Disfrutá como nunca el concierto de tu grupo favorito. Se van a separar al año siguiente y no vas a tener más oportunidades de verlos juntos. Aprendete todas sus canciones antes de ir aunque te quedes sin aire intentando cantar. Y no te preocupes porque vas a seguir encontrando nuevos mensajes en sus canciones aunque pasen los años.

Leé mucho, leé más. Disfrutá el tiempo que pasás con tu hermano mientras las cosas son fáciles. Sacá muchas fotos. Intentá no perder el contacto con tus amigos de hace unos años, y si lo hacés, recuperalo. No esperes a que los que están lejos te llamen…llamalos. No los vas a molestar, son tu familia.

Por lo que más quieras, cuando te encuentres con tu amiga de Canterbury en el centro, saludala. Andá con ella. Es buena y se va a parar a escuchar a alguien al que tal vez no habrías escuchado si fueras sola. Ese alguien va a resultar ser la persona más genial del mundo y tu mejor amigo. Seguí tus instintos, por mucho que creas que las locuras que te está diciendo que hagas no tienen nada que ver con vos, porque si no puede que no salgas y deambules hasta volverlo a encontrar en otra parte de la ciudad. No seas tan tímida cuando vayas a conocer a su familia porque te van a acoger y los vas a querer como si los conocieras desde siempre.

Para poder seguir adelante vas a tener que perdonar y perdonarte. Eso significa prometerte que no vas a repetir lo que hiciste mal y confiar en que los que te hicieron daño no lo vuelvan a hacer. ¿Arriesgado, no? Sí, pero no hay otro camino.

No le digas que no al rosa, a los vestidos, a la purpurina y a las lentejuelas. Eso, un poco de música, té y fotos te van a hacer sentir genial.

Tenés que tener paciencia. Pronto vas a saber qué hacer , vas a tener una lista llena de sueños y de tiempo para cumplirlos. Y no tengas tanto miedo. Todo es mucho más fácil de lo que parece y vas a ir encontrándote de a poco. Perteneciéndote de a poco.

Cuando los miedos se te queden pegados a la suela de los zapatos, descalzate.

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12 enero 2012
Publicado por M.

For Good

Durante aquellos días solíamos levantarnos tarde y con mucho calor por culpa de la calefacción. Yo me quedaba despierta un par de horas mientras él seguía acurrucado entre las mantas hasta la hora de preparar la pizza del mediodía. Anochecía temprano, los días se pasaban rápido y, cuando salíamos, el frío nos daba la bienvenida a su mundo llenándonos los labios de vapor. Algunos días pasábamos sobre el río en tren y veíamos la catedral nítida o envuelta en niebla, como en aquellas fotos de los años 40. Un día nevó y al día siguiente no había nada, como si alguien hubiera incendiado la lluvia que cayó para borrarla de las calles. Nos mojamos los zapatos con el agua del Rin desbordado. Salimos, charlamos, viajamos y nos reímos.

Eso fue entre diciembre y enero. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando nos los pasamos en grande. Espero que el mes que me queda en Alemania pase incluso más rápido, porque ya quiero volver a mis almohadas (¿de verdad alguien puede sobrevivir solo con una?), a mis libros y a todos mis vestidos. Tengo ganas de pasar los fines de semana con la gente que quiero, cocinando cupcakes y pasteles en cocinas que ya conozco. Y, ah, volver a los océanos de sábanas y a los desayunos con tostadas.

Por ahora hay que estudiar, hacer exámenes, aprovechar el tiempo con mis amigos de Colonia y hacer unas cuantas locuras antes de convertirme en otro eslabón de la cadena.

¿Quién me iba a decir a mí hace un tiempo que iba a tener ganas de volver a Sevilla? :)

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Categoría Personal

9 enero 2012
Publicado por M.

2012

Ya dejamos atrás la primera semana de este año y el mundo sigue vivito y girando a pesar de las profecías y de que el Rin se haya desbordado. La palmera y lo amarillo del cartel engañan un poco y pueden hacer pensar que estás viendo alguna playa de Brasil arrasada por un huracán, pero la verdad es que solo es un río grande, frío y con demasiada agua. La consecuencia de una buena noche de tormenta.

Este fin de semana pasé por ese momento que casi nunca quiero que llegue y que pospongo lo máximo posible: guardar los adornos de navidad. Disfruto contando los días hasta que por fin es hora de poner el arbolito y las luces, pero a partir del 1 de enero la emoción de la espera y del durante se van salpicando de la pesadumbre de cualquier cuenta regresiva que vaticina algo que no queremos que llegue.

Y aún así, el sábado aproveché ese segundo de lucidez festiva para guardarlo todo, porque convertirlo en algo de todos los días haría que perdiera ese toque fabuloso y mágico que tiene.

Mi arbolito de tres euros está en una bolsa en el armario, con las bolas rojas y doradas acomodadas en sus cajas. La estrella roja también. Lo voy a dejar todo aquí, en Alemania, con la esperanza de que el año que viene algún erasmus lo encuentre y pueda y quiera hacer más cálida la guarida que lo va a albergar durante cinco o diez meses.

Voy a dejarlo todo menos el adorno que le dio la bienvenida a mi galán. Y las luces. Las luces siguen alumbrando mi ventana a pesar de que ya no deberían y, cuando yo me vaya, van a venir conmigo.

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